El antiguo
camino de herradura conserva, con algún defecto, el empedrado original del
suelo en las pendientes más pronunciadas. En su agreste recorrido, sube y baja
salvando los frecuentes desniveles del terreno. Atraviesa zigzagueante parajes
agrestes, entre pinares y campos abancalados donde se cultiva el olivo y el
almendro, la viña y los cereales.
Enfila la
explanada de la ermita jalonado en sus orillas con monumentales cipreses varias
veces centenarios. Da acceso al casalicio y continúa, junto a los muros del
edificio, bajo la tutela de los, cipreses hasta la encrucijada de caminos
protegida por la cruz de término. El camino atraviesa, una finca de 20 Ha, con cultivo de cereales
(10 Ha), rodeada de pinares (10 Ha), propiedad de la ermita, en cuyo centro está
edificado el santuario.
El lunes de Pascua Florida y el segundo domingo de mayo (Santa Mónica) se celebran las dos romerías tradicionales. La primavera y la fiesta convierten el paraje en un lugar de ensueño. El verdor de los campos y pinares. El inmenso cielo azul, con su gama de tonos sutiles entre nubecillas. La espadaña de la torre confundida entre los cipreses apuntando eternamente al cielo. Las tejas esmaltadas de la cúpula, con sus guiños brillantes al sol de primavera, y la armonía de aromas floridos de enebros, tomillo, pinos y romero, convierten en éxtasis el jolgorio y la alegría de la fiesta.









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