EL SANTUARIO


No disponemos, por el momento, de datos sobre la construcción del Santuario, pero los estilos arquitectónicos y la evolución histórica de Fórnoles permiten datar las diferentes fases con poco margen de error.
Fórnoles obtiene el título de villa en 1337 dentro de la encomienda calatrava de Monroyo. Un fuerte endeudamiento, quizá causado en parte por la construcción de la ermita, provoca que sea rescatado e intervenido por Peñarroya en 1397.  Con la intervención pierde su autonomía y se convierte en aldea de Peñarroya. No es descabellado suponer que la primitiva iglesia gótica se construyó en los sesenta años que duró la independencia de Fórnoles.
A esta época pertenece el pórtico de entrada a la iglesia, de forma ojival con  sus arquivoltas, las columnillas adosadas, con sus capiteles ricamente esculpidos. La nave con arcos de crucería y un sencillo rosetón en el coro. El ábside desapareció siglos más tarde y se transformó en cúpula barroca con tejas vidriadas de color azul.  El tramo de piedra de la torre  con la cara exterior del rosetón gótico en medio de la torre. La preciosa escalera interior de caracol, de subida a la torre, labrada en piedra con una precisión milimétrica. Constituyen la parte más antigua y valiosa del edificio.
El día 4 de mayo de 1521 coinciden en la ermita, sin aviso previo, diez pueblos que acuden en procesión al santuario, para pedir la lluvia a la Virgen de Montserrate. Era el día de Santa Mónica y de ahí viene, que la romería del cuatro de mayo sea conocida por ese nombre, e incluso que, a nivel popular, sea conocida y confundida como la ermita de Santa Mónica. Los pueblos que llegaron en procesión fueron por este orden Ráfales, Valdeltormo, Fórnoles, La Codoñera, Belmonte, Torrevelilla, Catelserás,Torrecilla, Valdealgorfa y Valjunquera. (Hay relatos que no nombran Torrevelilla)
Al esfuerzo mancomunado de todos ellos se debe la construcción del claustro porticado que cierra el recinto, con reserva de una zona, para cada pueblo, en el espacio cubierto de la planta superior de los porches.
En 1613, después de un largo pleito de más de treinta años, ganado a los de Peñarroya, Fórnoles recupera su independencia y su categoría de villa. Esta nueva situación impulsó sin duda, en los años inmediatamente posteriores, a la elevación de la torre-campanario, construida en ladrillo.  A la sustitución del ábside por una cúpula, de fachada barroca con reminiscencias neoclásicas. Y con ella, a la apertura de la enorme portada que permite a los fieles presenciar las ceremonias del día de Santa Mónica al aire libre dentro del claustro. Permitiendo, con el aumento del aforo, la asistencia de los numerosos devotos de todos los pueblos, que siguieron asistiendo a las ceremonias de la romería, considerada como propia por los vecinos de los diez pueblos participantes.
Las continuadas donaciones de fincas al santuario fueron formando un rico patrimonio. En un censo de 1738 figuran, como propiedad de la ermita, quince fincas rústicas, distribuidas por todo el término de Fórnoles y una en el de Belmonte. Esta situación hizo que se construyese, junto a la iglesia, una casa para los medieros que trabajaban la propiedad y, al mismo tiempo guardaban la seguridad del santuario. El dormitorio principal de la casa dispone de una aspillera con visión y ángulo de tiro hacia la iglesia sobre el camarín bajo la cúpula. En el lugar donde estaba colocada la reliquia de la Virgen, una notable pieza de orfebrería, en plata maciza, de más de siete kilos de peso.





















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